«Espacio para crecer».

—Mira, mamá, es una mamá y ha tenido hijitos. 

—Sí, cariño y…

—Es como nosotras, hijitos y mamá, y están todos juntitos.

—Sí, cariño. Pero justo eso iba a decirte: ya tendría que haberlas separado hace tiempo. 

—Pero ¿por qué? 

—¿Ves que están todas apretadas? No tienen suficiente espacio para crecer. Es igual que nosotros, somos una familia y estamos juntitos pero también necesitamos separarnos y ,así, tener espacio para crecer. Ven, que te enseño algo.

—¿El qué?

—¿Ves estas de aquí? Antes también estaban todas apretadas en varias macetas. Estaban tan juntas que no crecían, cuando las separamos empezaron a alimentarse mejor de la tierra y el aire, del mundo que las rodea. ¿Ves qué bonitas están?

—Ya… supongo.

—Se hicieron grandes, fuertes, les crecieron flores… incluso algunas tuvieron sus propios hijitos.

—¿Y el único modo es separarlas, mamá?

—Bueno, ya sabes que el padre de Dory dice que «siempre hay otro modo de hacer las cosas». Pero yo, ahora mismo, no conozco ningún otro. ¿A ti se te ocurre alguna idea?

—Creo que no, moverlas todas juntas, quizás… pero seguirían apretadas y sin espacio…

—Sí, eso creo yo también. Se me ocurre algo ¿Hacemos un poquito de jardinería? ¿Las separamos juntitas tú y yo?

—Vale, mamá, pero sólo las más grandes, las bebetinas no. ¿Y podemos ponerlas cerca para que sean vecinas?

—Buena idea, cielo. ¿Me das un abrazo de veinte segundos?

—¡Claro mamá! Hoy de treinta.

—Vale, hija.

Una respuesta a ««Espacio para crecer».»

  1. […] Pensé en sus familias, y pensé en mí como madre, cuánto me había costado dejarla en guardería, colegio, extraescolares, talleres puntuales… Es todo en ejercicio de soltar. […]

    Me gusta

Deja un comentario