Valida tu dolor

¿Por qué será que cuando el dolor, al fin, es validado, es cuando más duele?

Puedes llevar mucho tiempo aguantando el tipo, sonriendo, tirando para adelante lo mejor que sabes. De pronto llega alguien con quien no contabas, y te dice «te comprendo, entiendo por lo que has pasado».

Y ahí, solo ahí, es cuando se cae al suelo esa coraza que llevabas años curtiendo y encerando —que reluzca bien aunque duela—. 

Es común que con la validación, propia o ajena, llegue el desplome.

Si te preguntas «¿por qué ahora que todo está mejor duele más que en el propio furor de la batalla?» Aquí tienes tu respuesta:

Validación. Calma.

Quizás, ahora, puedes permitírtelo. 

Quizás, antes, estabas demasiado ocupada en sobrevivir. En seguir adelante. No había tiempo para pensar en él.

Valida tu dolor, tú misma, aunque nadie más lo haga.

Validar nuestro dolor es parte de la curación, y esta vez de la verdadera. 

Feliz camino, compañera 

Deja un comentario