Bienvenida, Lluvia.

Cuando era pequeña no me gustaba que vinieras a visitarnos. Siempre de la mano de tu amigo el frio, tu presencia suponía estar en casa e hibernar.

Te pido disculpas, querida Lluvia.

Ahora, como adulta, sé que tu presencia es vida.

Sé que tu compañía nos trae hermosas cosechas, verdes montes, sabrosos prados para nuestros ganados.

Hoy sé que sin ti no habría ríos, ni embalses llenos de supervivencia.

Sin ti no hay ni vida.

Ni esperanza.

Ni paz.

Más después del fuego de las últimas semanas.

Nunca olvidaré que eres presente y futuro, amiga.

Nunca olvidaré que mi Asturias del alma te necesita para ser nuestra «Asturias verde de montes».

Prometo saludarte con una sonrisa cuando vengas a visitarnos.

Prometo saltar charcos con mi hija para disfrutarte.

Para celebrarte.

Gracias por venir a vernos, amiga Lluvia.

Te estábamos esperando 💜

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